Telefónica oficializó su salida de Chile tras 35 años, concretando la venta del 100% de su filial a los holdings internacionales NJJ Holding y Millicom Spain, en una operación valorizada en más de mil millones de dólares. La decisión se enmarca en su plan de retiro de Hispanoamérica. Pero tras el anuncio surge una pregunta clave: ¿qué pasará con los miles de clientes en todos sus servicios?
Según lo informado, la marca Movistar continuará operando con normalidad, ya que se trata de una adquisición y no de una fusión con otra compañía presente en el país. Esto implica que los contratos vigentes, planes móviles, servicios de fibra y televisión mantendrían sus condiciones y tarifas. No se prevén cambios relevantes en el corto ni mediano plazo para los usuarios.
Telefónica llegó a Chile en 1990 tras adquirir la entonces Compañía de Teléfonos de Chile (CTC), impulsando la expansión de la telefonía fija y luego móvil bajo la marca Movistar. Durante más de tres décadas fue protagonista del desarrollo de las telecomunicaciones, liderando procesos de digitalización, masificación de internet y despliegue de infraestructura a nivel nacional.
En paralelo a la venta de la operación, queda pendiente el futuro del icónico edificio corporativo ubicado en Providencia, cuya estructura imita los primeros celulares masivos. La torre, símbolo urbano desde Plaza Italia, estaría siendo negociada con la estatal Desarrollo País, aunque el proceso se ha visto ralentizado por trámites administrativos. Su eventual venta marcaría la salida definitiva, física y empresarial, de Telefónica del país.